Travelin’

Suena fácil, pero ayer que llegué en la noche después de 15 horas de vuelo y haber hecho crossfit la semana pasada, no crean que estaba con el mejor humor del mundo… Una de las cosas que hice en el avión fue escribir que para viajar:

Necesitas acoplarte a la comida, por eso si eres una soñadora que quiere viajar por el mundo,  uno de los aspectos más importantes que debes comenzar a hacer, es ser tolerante a todo tipo de comida.

En mi familia, siempre hemos comido de todo, mi mamá no nos permitió hacernos ‘delicados’ en ese aspecto. Me acuerdo desde chiquita que comer ‘bien’ y en casa era demasiado importante, no me dejaban comer papitas, sólo el viernes y tampoco a la salida de la escuela, por eso no se valía jamás el argumento ‘no tengo hambre’ tampoco el ‘no me gusta’ porque: porque no te gusta si no lo has probado (con voz de regaño).

Obvio comía cochinadas a escondidas, pero así crecí, comiendo de todo. Los viajes que hice desde chiquita por el trabajo de mi papá por estos rumbos fueron muy importantes, era acoplarte o acoplarte.

Yo, como la más chica de mis hermanos, no me daban chance de quejarme, era chiqueada pero me adaptaba, ja. Hace unos años decidí dejar de comer carne, duré dos años así, durante ese tiempo hice un viaje a Mumbai, Hong Kong, Vietnam y Tokyo, por el tipo de cultura no se me complicó tanto. Mis Cerezas que me siguen desde hace algunos años, ya saben un poco de mi travesía.

Cuando estas de viaje, no tienes una rutina específica, no comes a tus horas y estas normalmente desvelado por los vuelos y cambios de horario, desayunas en la noche, cenas en la mañana y te da insomnio, mejor conocido como ‘jet lag’.

La comida del avión no es la más apetecible, no es malísima (bueno, creo que si es malísima) y no se te antoja, te la comes siempre, no sabes cuando tendrás chance de comer otra vez. Cuando no comes carne, o tienes algún impedimento en la alimentación (enfermedad, diabetes o algo por el estilo) debes avisar a la aerolínea desde días antes tus requerimientos, en mi caso esos años que no comía carne, ¿ustedes creen que entre las prisas lo hacia? Por supuesto que lo olvidaba y hasta que servían la comida les decía si tenían un platillo extra vegetariano, casi siempre corría con suerte después del speech que ya sabía que me daban las aeromozas cada vez que les complicaba la existencia. Si no lograba este imprevisto, me comía los panes o lo más malo que sobraba del plato que no tuviera carne… Y bueno, no por eso volví a comer carne, pero sí fue una razón. Y soy feliz al regreso. No se sí en otro punto de mi vida lo volvería a retomar;  más que físicamente, me ayudó en muchos aspectos emocionales.
Y pues les cuento ésto para las almas viajeras, sepan que cuando viajas no le van a quitar la mayonesa al pan, ni te van a cocinar a tu estilo, no porque no quieran, porque depende el país, no te entienden, o simplemente no lo hacen. Pero no saben que divertido es comer de todo, probar de todo, aún sea lo las extraño y menos antojable. Las experiencias son lo que hacen de la vida una aventura.

Love, Ch.

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1 Comment

  1. Vasti Fdz.

    15 septiembre, 2014 at 0:14

    La verdad ya tengo unos años siendo cereza y te sigo por la única razón de que me encanta tu manera de escribir fresca, animada, real, siendo siempre tu misma y sin pretención de ser lo que no eres… Estoy orgullosa de que una mexicana demuestre lo mejor de nuestro país al resto del mundo de la manera en que lo haces.
    Tal vez se oiga muy fan pero eres un ejemplo de vida.
    Cherry sigue así… Siempre habrá cerezas que te apoyemos en cada proyecto que emprendas.

    with Love Vasti

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